viernes, 30 de enero de 2015

BELAGUA

Viví los dos primeros años de mi etapa universitaria en el Colegio Mayor Belagua, en la sede Torre 2. Allí aprendí los valores de la convivencia en un grupo que en ambos cursos superó los 80 residentes, residentes que pertenecían a múltiples cursos en diversas carreras. Fue, sin ninguna duda, una de las épocas de mayor enriquecimiento humano que he tenido en mi vida. Entrar sólo y salir con un “ejército” de amigos procedentes de toda España es un hecho tan potente como increíble, tan espectacular como valioso.

A lo largo de estos dos cursos mi involucración en “Torre” fue total desde el primer momento. Mostré un gran interés en toda la temática relacionada con la logística y celebración de eventos. Si bien mi participación en el primer año fue secundaria, mi papel resultó ser protagonista en segundo curso, construyendo con unos amigos un equipo de trabajo que durante 9 meses planeó, configuró, desarrolló y ejecutó una serie de festejos de toda naturaleza.

Con la colaboración y esfuerzo de dos grandes amigos, Luis Soldado y Jorge Panera, el curso 2011-2012 estuvo lleno de fiestas y eventos que, no solo amenizaron la vida universitaria de nuestros vecinos, sino que dotaron al proyecto del Colegio Mayor de una identidad única y reconocible.

La Cena Medieval, los campeonatos de fútbol, las fiestas de comienzo y final de curso o las celebraciones con motivo de los cumpleaños de ciertas personas de Torre son ejemplos de algunos eventos que tuvieron lugar aquel año. En ellos algunos pasos estuvieron siempre presentes como la elaboración de presupuestos, la confección de grupos de trabajo, la gestión de permisos o el diseño del guión de las fiestas.


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